Durante el verano, las altas temperaturas impactan directamente en los materiales de embalaje, especialmente en el rendimiento de los adhesivos.
Esto puede generar fallas en el cerrado de cajas y pallets, provocando desprendimientos, inestabilidad y posibles pérdidas de mercadería durante el transporte.
Adaptar el embalaje a estas condiciones es clave para mantener la eficiencia y asegurar que la carga llegue en óptimas condiciones.